¡El super vegetal!
Mi hermana mayor tiene 44 años y una historia de quistes ováricos que parecía no tener fin. Cada ultrasonido mostraba uno nuevo. Cada visita al ginecólogo era la misma conversación: “Hay que vigilarlos, y si crecen, cirugía”. Harta de sentirse un laboratorio andante, empezó a investigar opciones naturales. Alguien le recomendó el jugo de zanahoria y remolacha. Lo tomó durante seis meses, tres veces por semana. En su siguiente ultrasonido, los quistes habían disminuido de tamaño. No desaparecieron del todo, pero dejaron de ser una amenaza. Cuando leí este texto, supe que no era casualidad.
El artículo explica algo importante: los miomas y los quistes no son solo “bultos”. Crecen en un terreno hormonal desbalanceado, con inflamación y acumulación de toxinas. La zanahoria y la remolacha no disuelven los quistes como por arte de magia, pero ayudan al hígado a procesar y eliminar el exceso de estrógenos, que es uno de los combustibles de estos crecimientos. Además, mejoran la circulación pélvica y bajan la inflamación interna. No es un tratamiento, pero es un apoyo poderoso.
Aquí van tres formas de prepararlo, con indicaciones claras.
Receta 1: Jugo básico de zanahoria y remolacha
Ingredientes: 1 zanahoria mediana, 1 remolacha pequeña, 1 vaso de agua, jugo de ½ limón.
Preparación: Lavar y pelar los ingredientes. Licuar todo. Colar si se desea más suave.
Uso adecuado: Tomar en ayunas, 3 veces por semana durante 3 meses. Luego descansar 15 días.
Receta 2: Jugo con jengibre (antiinflamatorio extra)
Ingredientes: Los mismos, más 1 rodaja de jengibre fresco.
Preparación: Licuar todo junto. El jengibre potencia la circulación pélvica.
Uso adecuado: Tomar cada tercer día. Ideal para mujeres con dolor asociado a los quistes.
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