Dos cucharadas en la mañana y adiós dolores con cuidados naturales

La sal tiene un lugar en el ámbito de los remedios naturales, aunque su aplicación deba ser reconsiderada. Muchos de los beneficios asociados a la sal provienen de su uso externo y de ciertos tipos de sales específicas, como las sales de Epsom (sulfato de magnesio) o las sales del Himalaya. La sal de mesa común no es el remedio ideal para tratar dolencias.

Por otro lado, las sales de Epsom son reconocidas por su capacidad para relajar los músculos, aliviar calambres y reducir la inflamación, propiedades que se obtienen al sumergirse en un baño caliente que contenga estas sales. Aquí te presentamos algunas recetas seguras y efectivas que puedes incorporar en tu rutina diaria para el alivio del dolor.

Recetas seguras con sal para uso externo

Baño de sales de Epsom para piernas y espalda

Este baño es perfecto para relajarse tras un día agotador y para aliviar dolores en las piernas y la espalda. Para prepararlo, necesitarás:

  • 1 taza de sales de Epsom
  • Agua caliente (no hirviendo)

Instrucciones:

  1. Llena tu bañera con agua caliente.
  2. Agrega la taza de sales de Epsom al agua.
  3. Sumerge tus piernas o tu cuerpo durante 20 minutos.

El magnesio se absorberá a través de la piel, ayudando a relajar tus músculos y reducir la inflamación. Puedes realizar este baño tres veces por semana para obtener mejores resultados.

Compresa de agua salada para dolores localizados

Si sufres de dolores localizados como en las rodillas o el cuello, una compresa de agua salada puede ser muy útil. Para ello, necesitarás:

  • 1 cucharada de sal marina
  • 1 litro de agua caliente

Instrucciones:

  1. Disolver la sal marina en el litro de agua caliente.
  2. Sumerge una toalla en la mezcla y exprime el exceso de agua.
  3. Aplícala en la zona dolorida y cúbrela con un paño seco durante 15 minutos.

La sal actuará para extraer el líquido inflamatorio y aliviar el dolore.

Exfoliante analgésico para pies y manos

Un exfoliante casero puede ser una opción ideal para aquellos que sufren de artritis en las manos o pies. Para ello, necesitarás:

  • 1/2 taza de sal gruesa
  • 1/4 de taza de aceite de oliva
  • 10 gotas de aceite esencial de romero

Instrucciones:

  1. Mezcla la sal gruesa con el aceite de oliva y el aceite esencial.
  2. Masajea suavemente tus pies o manos con la mezcla.

La fricción y el calor ayudarán a aumentar el flujo sanguíneo, lo que puede disminuir el dolor articular.

Consideraciones importantes antes de usar sal para tratamiento de dolores

Recent Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *