Las uñas crecen lentamente. Aunque un tratamiento logre controlar el hongo, la parte dañada no recupera inmediatamente su apariencia normal. Es necesario esperar a que crezca una uña nueva y saludable.
Las uñas de las manos crecen más rápido que las de los pies. Por eso, una uña del pie puede tardar muchos meses en renovarse completamente. Durante ese periodo es importante mantener la constancia y seguir las indicaciones profesionales.
Suspender el tratamiento apenas aparece una pequeña mejoría puede permitir que la infección continúe. También es posible que el problema regrese si los zapatos, calcetines o instrumentos de pedicura permanecen húmedos o contaminados.
Tratamientos utilizados para los hongos
El tratamiento depende de la cantidad de uñas afectadas, el grosor, la extensión de la infección y el estado general de la persona.
En casos leves, un profesional puede recomendar una solución, crema o esmalte antifúngico diseñado específicamente para las uñas. Estos productos deben aplicarse durante el tiempo indicado, incluso cuando los resultados no sean inmediatos.
Las infecciones extensas pueden requerir medicamentos antifúngicos por vía oral. Estos tratamientos necesitan supervisión médica porque pueden tener efectos secundarios e interactuar con otros medicamentos. En determinadas personas se realizan análisis antes o durante el tratamiento.
También puede ser necesario recortar, limar o retirar cuidadosamente las partes sueltas de la uña para facilitar la aplicación del medicamento. Este procedimiento debe realizarse con instrumentos limpios y sin provocar heridas.
Cuidados que pueden realizarse en casa
Los hábitos de higiene no reemplazan el tratamiento, pero pueden ayudar a controlar la humedad y reducir la posibilidad de reinfección.
Los pies deben lavarse diariamente y secarse cuidadosamente, especialmente entre los dedos. Es recomendable cambiar los calcetines cuando estén húmedos y alternar los zapatos para permitir que se ventilen.
Las uñas deben mantenerse cortas y limpias. No conviene arrancar las partes dañadas ni cortar demasiado cerca de la piel. Los instrumentos de manicura y pedicura no deben compartirse y tienen que limpiarse después de cada uso.
En piscinas, gimnasios, vestidores y duchas compartidas es conveniente utilizar sandalias. También debe tratarse el pie de atleta cuando está presente, ya que la infección de la piel puede extenderse hacia las uñas.
Los esmaltes decorativos y las uñas artificiales pueden ocultar temporalmente el problema, pero también dificultan la observación de los cambios. Si existe una infección activa, es preferible consultar antes de utilizarlos.